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Otorrinolaringología Pediátrica

¿Cuándo se deben operar las amígdalas y adenoides a un niño?

Dr. Walter Florez Guerra
Dr. Walter Florez Guerra
2026-03-29
Guía completa para padres: Conozca las verdaderas indicaciones médicas (Criterios de Paradise), riesgos físicos del ronquido infantil y los mitos sobre las defensas tras la cirugía.

Las infecciones de garganta son, probablemente, el motivo de consulta pediátrica más común en el mundo. Casi todos los niños tendrán amigdalitis en algún momento. Sin embargo, ¿qué pasa cuando esto se vuelve un círculo vicioso de antibióticos, fiebre y noches de mal sueño?

Como especialista en otorrinolaringología y experto en cirugía de mínima invasión, la pregunta que más escucho de los padres angustiados en consulta es: ¿Es realmente necesario operar a mi hijo de las amígdalas?

Esta es una guía clara y definitiva respaldada por la ciencia médica moderna para ayudar a tomar esa decisión con total seguridad.


1. ¿Qué son realmente las amígdalas y las adenoides?

Para entender por qué a veces debemos quitarlas, primero hay que entender qué hacen.

Tanto las amígdalas (ubicadas a ambos lados de la campanilla) como las adenoides (ubicadas ocultas detrás de la nariz) son masas de tejido linfático. Su función es actuar como un "filtro" inicial contra los virus y bacterias que entran por la boca o la nariz durante los primeros años de vida.

El problema: Cuando estos filtros se exponen a infecciones repetitivas, pueden dejar de ser un sistema de defensa para convertirse en un foco crónico de infección (una "cueva" donde las bacterias viven permanentemente) o crecer tanto (hipertrofia) que obstruyen físicamente el paso del aire.


2. Las Dos Razones Principales para Operar

La cirugía (Amigdalectomía y/o Adenoidectomía) no se realiza por capricho ni por una sola infección fuerte. Hoy en día, la evidencia científica internacional dicta dos escenarios principales donde la cirugía es el mejor camino.

A. Obstrucción Respiratoria Severa (El niño que ronca)

Esta es la indicación más importante en la otorrinolaringología moderna. Si tu hijo tiene las amígdalas o adenoides tan grandes que bloquean la vía aérea, presentará:

  • Ronquido constante (El ronquido infantil nunca es fisiológico o "normal").
  • Respiración exclusivamente por la boca (Pérdida de la función nasal).
  • Pauses al respirar mientras duerme (Apnea del Sueño Infantil).

Un niño que no respira bien al dormir no oxigena adecuadamente su cerebro. A diferencia de los adultos que amanecen cansados, los niños con apnea suelen desarrollar hiperactividad, déficit de atención, mal rendimiento escolar y, a largo plazo, alteraciones en el desarrollo de los huesos de la cara y los dientes (Facies Adenoidea). Si tu hijo cumple estos criterios, la cirugía curará el problema de raíz.

B. Infecciones Recurrentes (Criterios de Paradise)

Si el problema no es el tamaño, sino la cantidad de veces que se enferma con pus y fiebre alta, los otorrinos usamos los Criterios de Paradise para decidir la cirugía:

  • 7 o más episodios de amigdalitis documentada en 1 año.
  • 5 o más episodios al año, durante 2 años consecutivos.
  • 3 o más episodios al año, durante 3 años consecutivos.

También operamos si las infecciones de amígdalas han desencadenado complicaciones graves como un absceso periamigdalino (acumulación de pus masiva que requiere drenaje) o riesgo de fiebre reumática.


3. Mitos vs. Realidades de la Cirugía

Es completamente normal sentir miedo frente a la cirugía de un hijo. Desmitifiquemos los temores más comunes de los consultorios en Lima:

Mito 1: "Si le quitas las amígdalas, el niño se quedará sin defensas y la infección bajará a los pulmones."

Realidad: Totalmente falso. Las amígdalas son solo un diminuto porcentaje del sistema inmunológico del cuerpo, el cual confía principalmente en la médula ósea, el timo, el bazo y miles de ganglios linfáticos. Múltiples estudios han demostrado que los niños sin amígdalas NO se enferman más de neumonía ni bronquitis. De hecho, su salud general mejora drásticamente al eliminar el foco infeccioso que mantenía sus defensas agotadas.

Mito 2: "Las amígdalas vuelven a crecer."

Realidad: Las amígdalas palatinas se extirpan en su totalidad (con cápsula incluida), por lo que no vuelven a crecer. Las adenoides, al no tener una cápsula delimitada, rara vez pueden presentar un leve recrecimiento anatómico si el niño es operado muy bebé (menor de 2 años) y sufre de alergias severas no controladas, pero es estadísticamente raro que requieran una segunda intervención.

Mito 3: "Es una operación muy peligrosa por el sangrado."

Realidad: Toda cirugía tiene riesgos, pero con la evaluación preoperatoria correcta (perfil de coagulación riguroso) y las técnicas electroquirúrgicas modernas, el riesgo de sangrado es extremadamente bajo (1-3%).


4. ¿Cómo es la Recuperación?

La cirugía en sí dura unos 30 a 45 minutos y, en casi todos los casos, es ambulatoria (el niño vuelve a casa el mismo día).

Si bien es una intervención rápida y segura, el postoperatorio es doloroso. Habrá dolor de garganta y, curiosamente, dolor de oídos (dolor reflejo) durante los primeros 5 a 7 días. El éxito de la recuperación depende de dos factores que te recetaremos:

  1. Manejo estricto del dolor: Dar los analgésicos exactamente a la hora indicada, incluso si hay que despertar al niño. No esperar a que llore de dolor.
  2. Dieta blanda y fría: Durante 10 días, tu hijo será el rey de los helados de hielo, gelatina y líquidos fríos. Nada caliente, crujiente, ácido o rojo (para no confundirlo con sangrado).

Al décimo día, la memoria del dolor se empieza a desvanecer y notarás el verdadero milagro: tu hijo dormirá en un silencio absoluto, respirando con normalidad y su calidad de vida cambiará para siempre.


5. El Siguiente Paso

Si tras leer este artículo sientes que tu hijo se identifica con los síntomas obstructivos o infecciosos, el siguiente paso NO es la sala de operaciones, sino el consultorio.

El diagnóstico definitivo requerirá que examinemos directamente las amígdalas y, posiblemente, realicemos una nasofibroscopía (un estudio visual muy rápido) para ver el tamaño exacto de las adenoides en vivo, sin necesidad de irradiar al niño con radiografías antiguas.

Recuerda: la infancia es demasiado corta para vivirla tomando antibióticos cada mes.

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Escrito por

Dr. Walter Florez Guerra

Dr. Walter Florez Guerra

Especialista en Otorrinolaringología Pediátrica

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